Mitologias
  Clases de Mitos
 
LAS DISTINTAS CLASES DE MITOS

 

LA mayor parte los mitos pueden ser clasificados, y los más importantes de ellos pueden ser agrupados bajo uno de los siguientes títulos:

Mitos de la creación (creación de la Tierra y del hombre). Mitos del origen del hombre. Mitos de la inundación. Mitos de un lugar de recompensa. Mitos de un lugar de castigo. Mitos del Sol. Mitos de la Luna. Mitos de los héroes. Mitos de las bestias. Mitos que explican costumbres o ritos. Mitos de viajes o aventuras a través del Mundo Subterráneo o lugar de los muertos.

Mitos relacionados con el nacimiento de los dioses.

Mitos del fuego.

Mitos de las estrellas.

Mitos de la muerte.

Fórmula del alimento de los muertos.

Mitos que se ocupan del tabú.

Mitos de «desmembramiento» (en que un dios es desmembrado).

Mitos dualísticos (el dios bueno que vence al malo). Mitos del origen de las artes de la vida. Mitos del alma.

Las primeras cinco clases son tratadas en este volumen, en ca­pítulos separados o, si no, de acuerdo con su importancia. Los mi­tos del Sol ya han sido tratados individualmente, al igual que los mitos de los héroes culturales o mitos del héroe, los mitos de la Luna, los mitos de las bestias, los mitos rituales y los mitos del na­cimiento de los dioses, lo que deja por discutir en este capítulo a los mitos del fuego, los mitos de las estrellas, los mitos de la muerte, los mitos relacionados con el tabú, los mitos de «desmem­bramiento» y los mitos dualísticos.

 

Los mitos del fuego

 

Los mitos del fuego son de dos tipos: aquellos que relatan la destrucción del mundo por el fuego y aquellos que cuentan cómo el fuego fue robado del cielo por un semidiós, héroe o pájaro so­brenatural u otro animal. Es sorprendente que una gran proporción de los del primer tipo provengan del continente americano. En el viejo mundo tenemos la idea judía de una conflagración universal del «último día» (no desconocida para el infantilismo de la genera­ción presente), los escandinavos creen que el fuego debía terminar con los cielos y con la Tierra, y (de acuerdo con Séneca) la idea romana de que alguna desgracia alcanzaría finalmente al mundo de los hombres y de las cosas; pero es a América adonde debemos ir para encontrar mitos realmente asombrosos y pintorescos de la destrucción total o parcial de la Tierra por el fuego. De este modo, los arawak de la Guayana cuentan de un temible azote de fuego enviado sobre ellos por el Gran Espíritu Aimon Kondi, del cual los supervivientes escaparon refugiándose en cavernas subterráneas. Monan, el creador de los indios brasileños, enfadado con la huma­nidad, resolvió destruir el mundo con fuego, y hubiera tenido éxito si Irin Magé, un astuto hechicero, no hubiese extinguido las llamas con una fuerte tormenta. Los aztecas al final de cada ciclo de cin­cuenta y dos años vivían con el temor de que hubiese llegado fi­nalmente el período de la destrucción de la Tierra por el fuego, y los peruanos creían que después de un eclipse el mundo sería en­vuelto en llamas devoradoras. En Norteamérica los indios algonquinos creen que el último día Michabo estampará su pie sobre la Tierra y surgirán llamas y la devorarán. Una creencia similar man­tenían los indios pueblo y los antiguos mayas de América Central.

 

Los mitos de robo de fuego

 

Otra clase de mitos del fuego son aquellos en los que un ser sobrenatural, generalmente un pájaro, roba fuego del cielo y lo trae a la Tierra para beneficio de la humanidad. El ejemplo mejor co­nocido de este tipo de mito es el que relata cómo Prometeo trajo el fuego del Olimpo en una caña hueca o tubo. Como se ha demos­trado en otro lugar en este volumen, este mito es casi universal, y el lector es remitido a la tabla comparativa al final de este capítulo.

 

Los mitos de las estrellas

 

Los numerosos mitos de las estrellas, cuyo carácter general es de tipo bastante uniforme en todo el mundo, tratan más de estrellas aisladas que de grupos de estrellas. Como el cielo es teatro original de la creación y tierra de los ancestros a la cual regresan los espíri­tus de los antepasados, como estrellas, las constelaciones son, por así decirlo, la ilustración de la leyenda cosmogónica, las imágenes de los objetos, los animales, las personas, que aparecen allí. Otras constelaciones se conciben por ser percibida rápidamente su seme­janza a objetos y personas, y se inventa un mito para explicarlas. La concepción y el significado de esas descripciones son natural­mente muy variados en cada raza, pero por otra parte muy simila­res donde formas características y grupos de constelaciones deben sugerir las mismas o similares ideas a observadores independien­tes. Las constelaciones que pertenecen a esta clase son, por ejemplo, Orion, la Cruz, las Pléyades, la Osa Mayor y la Vía Láctea. La concepción de las Pléyades como montones de grano, multitud de pequeños animales, pájaros, abejas, niños o grupos de personas ju­gando, es universal. Pero en ningún sitio son los mitos de las estre­llas tan originales o asombrosos como en Sudamérica, y dado que las leyendas de las constelaciones de ese subcontinente son poco conocidas, suministraremos al lector cierta información acerca de ellas, prefiriéndolas a los cuentos de estrellas de Europa y Asia, los cuales están más trillados. Las Pléyades son, de esta forma, trigo para los bakairi, papagayos enanos entre los moxos y los karayas, enjambres de abejas entre los tupi y otras tribus. Sólo entre los makusi en el Sur se encuentra un paralelo con el mito norteamericano ampliamente difundido que supone que las Pléyades son niños lle­vados al cielo mientras jugaban en un baile. La Cruz del Sur es tra­tada de formas muy variadas. La idea de que es la huella de un emú parece estar limitada a Sudamérica, pero está difundida muy ampliamente allí, por ejemplo entre los bororos y karayas, habitan­tes de las regiones esteparias. Como las cuatro estrellas sobresa­lientes de la Cruz están en la Vía Láctea, se puede identificar al ja­guar de los cuatro ojos que en el mito yurakare escapa de la venganza del héroe Tin, y, llamando a la Luna, es elevado al cielo. La Vía Láctea, como la aparición más destacada en la oscuridad de los cielos en la noche, recibe una atención universal, pero ha dado lugar a las tradiciones más diversas. Como los bosquimanos y otros africanos, los bororos y los karayas creen que la Vía Láctea es un rastro. Éste, como el rastro del guanaco de los patagones, se parece al «Sendero de los Dioses» de los romanos, el rastro de pá­jaro de los estonios y la «escala de Jacob» de la iglesia medieval, mientras que algunas de las comarcas bolivianas parecen conside­rar la Vía Láctea como un sendero de almas. Su concepción como río o lago no ha sido localizada en Sudamérica. Por otra parte, pa­rece que su peculiar forma de rama determinó que fuera compa­rada con un árbol, y esta creencia encuentra expresión en la le­yenda arawak del árbol del mundo de Akawiro, que no sólo sostenía todas las frutas y plantas conocidas, sino a todos los seres orgánicos. Entre los caribes centrales del Bakairi es un tallo de árbol hueco, como el que ellos utilizan como tambor, esparciéndose sus raíces hacia el sur y separadas unas de otras. En su vecindad fueron realizados los primeros actos de los míticos mellizos héroes Keri y Kame, y los caribes aún en la actualidad deben ver anima­les vivientes que originalmente salieron de su tronco.

La forma de Orion, claramente definida y marcadamente limi­tada, es comparada por los indios con objetos familiares de forma romboidal, o animales de forma similar. Los bakairis ven en esta constelación un montón seco de mandioca; los karayas, un escara­bajo; los ipurinas, una tortuga, etcétera. En los mitos aparece pri­mero en relación con los grupos de estrellas vecinos de las Pléya­des y Hyades (Aldebarán). Entonces para los indios se vuelve un cazador caballeresco que sigue a una hembra, nuestras Pléyades, como Orion en las leyendas griegas persigue a las hijas de Pleion, de quienes se había enamorado, hasta que son transformadas por Zeus en una multitud de palomas. De esta forma en la leyenda de los caribes de Guayana el cazador Seriko persigue a su esposa in­fiel Wailya, quien había sido apartada de él por el Tapir (el grupo de Hyades).

La relación de esposa que tienen las Pléyades con el Orion in­dio también se encuentra en Seuci (Tupi), Ceiguce (Amazonia), aunque no puede decirse que la idea sólo puede ser atribuida a los tupi. El mito cuenta cómo una niña de la familia de la raza uaupe (Tariana o Temiana) huye de su pueblo para escapar de la costum­bre local de matrimonio y entra en la casa de un jefe yacami, que la tomó por esposa. Ella pone dos huevos, de los cuales son empo­llados un niño y una niña, ambos adornados con estrellas. La niña, cubierta por siete estrellas, es Seuci; el niño, Piñón, ceñido con una estrella serpiente, y tal vez el cinturón de Orion. Los niños vuelven a casa con su madre, donde el niño consigue reconocimiento pro­duciendo prodigios, tal como el lanzamiento de piedras gigantes.

 

Los mitos de la muerte y el tabú

 

Los mitos de la muerte son obviamente etiológicos —es decir, hechos ad hoc, para explicar la muerte, considerada normalmente por los pueblos primitivos como un evento antinatural, debida a la violación de un tabú o el descuido de cierto acto ritual—. Entonces la muerte era puesta en libertad sobre el mundo mediante la viola­ción del tabú o prohibición que había sido impuesta sobre la viola­ción de la caja de Pandora. El mito de la manzana de Adán y Eva tiene evidencias similares de la idea de tabú. Un mito australiano cuenta cómo una mujer se acerca a un árbol prohibido y así en­cuentra su destino. Varios mitos cuentan cómo la muerte llegó al mundo por medio de la Noche —obviamente una conexión de la mortalidad con el fenómeno del sueño—. Así un mito polinesio, cuenta cómo Maní trató de pasar a través de la Noche, pero un pe­queño pájaro cantó y despertó al monstruo de la noche, quien se comió a Maní. En la India austral se cree que «la serpiente de la muerte muerde mientras Dios duerme». Una historia de África central cuenta que cuando el sueño no era conocido en el mundo una mujer ofreció enseñar a un hombre cómo dormir. Ella apretó las narices de su víctima tan fuerte que él no pudo respirar y murió. Los mitos importantes del tabú no son tan numerosos como se puede suponer. Tal vez el principal es un cuento de Cupido y Psi­que. En su última forma a la novia le fue prohibido mirar a su ma­rido, pero su curiosidad superó a su miedo y miró su cara, con te­rribles resultados. El mito es, por supuesto, el legado de una época en que era un tabú que por un tiempo después de su boda una mu­jer mirara a su esposo, del mismo modo que lo es ahora entre cier­tos pueblos africanos, siendo las «razones» neutralizar los peligros que se supone acompañaban al estado matrimonial. De este mismo tipo es el tabú del nombre, encontrado en el cuento de Lohengrin, a cuya esposa recién casada no se le permite preguntar el nombre y rango de su señor y dueño, siendo la razón que el nombre real, como el alma, es parte de la personalidad de cada uno y que es pe­ligroso para cualquier otra persona conocerlo, siendo empleado co­múnmente un seudonombre entre muchas razas salvajes. Así, si los nombres de ciertos seres sobrenaturales de disposición malvada son conocidos y pronunciados sus poderes desaparecen, como en la bien conocida historia de Tom-tit-tot y Rumplestiltskin.

 

Los mitos de desmembramiento

 

Se ha pensado que los mitos de desmembramiento, tales como los de Osiris, Dionisio y Deméter, el Lox algonquino y el Tangoroa polinesio, tienen su origen en una costumbre primitiva, el des­membramiento de una víctima, que estaba enterrada en las tierras de cultivo y que se suponía renovaba su vida en la cosecha que se­guía a su entierro. Se considera que una práctica como tal dio lugar al mito de Osiris en Egipto y se volvió simbólica de la resurrec­ción. La práctica probablemente está relacionada de cierta manera con la costumbre salvaje casi universal de preservar los huesos del muerto para el dueño, quien después de cierto período deseará re­clamarlos.

 

El dualismo

 

El dualismo es la creencia en deidades opuestas buenas y mal­vadas, y se encuentra asociada a: (1) pueblos que han avanzado mucho en la senda del pensamiento teológico y el progreso; (2) ra­zas cuyas creencias originales han sido sofisticadas por las de pue­blos más civilizados. Un buen ejemplo de lo primero es el mito persa ampliamente conocido de Ormuzd y Ahriman. El segundo tipo es ilustrado mediante el mito de losheka y Tawiscara, ya alu­dido al tratar los mitos sofisticados.

 

Tablas comparativas de mitos

 

Las tablas siguientes han sido confeccionadas con el propósito de juntar los tipos de mitos más importantes e indicar su inciden­cia geográfica. De ninguna forma se pretende que sean totalmente completas, pero se ha puesto mucho cuidado al confeccionarlas y se espera que ayuden al investigador de mitos como referencia dis­ponible para comparaciones.

 

LOS MITOS DEL NACIMIENTO DE LOS DIOSES

 

Griegos. Zeus, Poseidón, Plutón, Hera, Deméter y Hestia, hijos de Cronos. Todos, a excepción de Zeus, fueron tragados por su padre cuando niños y todos fueron devueltos de una vez por él com­pletamente crecidos.

Perseo, hijo de Zeus y Danaé.

Los Dioscuros (Zeus visita a su madre Leda como un cisne).

Vedas. Agni, hijo y padre de los dioses —hijo del cielo y la Tierra—, concebido por el cielo, las nubes, el amanecer, nacido entre los hombres, en cielos y en las aguas. Algonquinos. Manibozho, nacido de una virgen. Hurones. loskeha, nacido de una virgen.

Mejicanos. Quetzalcoatl, nacido de una virgen; Uitzilopochtli (esfera de plumas caen del cielo sobre el pecho de su madre).

Peruanos. Viracocha, nacido de una virgen.

Thlinkeets (noroeste de América). La madre de Yetl por consejo de un amistoso delfín se traga guijarros y agua de mar.

Uapés (Brasil). Jurapari (su madre bebe licores fermentados).

 

LOS MITOS DE LAS BESTIAS. Las bestias y los pájaros están dotados de atributos divinos o semidivinos.

 

Griegos. Io como una vaca que huye hacia Egipto por la mosca que ataca al ganado enviada por Hera.

Anfitrión persigue al zorro cadmio con el perro ateniense.

Belerofonte mata a la Quimera con la ayuda de Pegaso.

Los Centauros.

Caribes (Antillas). El ibis.

Chinookes (Río Colombia). Arrendajo Azul.

Indios aschochimi (California). El coyote.

Indios Thlinkeet. Yett el cuervo.

Australianos. Pund-jel el águila-halcón.

Indios ahts (isla Vancouver). Tootah, el dios trueno, madre universal.

Isleños de Bank. Marawa la araña.

Indios tinne o déné (piel de liebre). El perro milagroso es creador.

 

LOS MITOS DUALÍSTICOS (el dios bueno combate al dios malo). Esta idea es muy general, encontrándose prácticamente en todo el mundo. El creador de todas las cosas buenas es constante­mente frustrado por el espíritu o principio malvado, quien, para cada cosa buena y bella que el dios benéfico hace, produce una maldad correspondiente.

 

Egipcios. Osiris y Set o Apep.

   Ra (luz o bondad) y Apep (oscuridad y maldad).

Babilonios. Marduk y Tiamat.

Persas. Ormuzd y Ahriman.

Griegos. Zeus y Tifón. Apolo y Pitón. Perseo y la Gorgona.

Teutones (Escandinavia). Tor y Loki

                Sigurd y Fafnir.

Hindúes. Indra y Ahí o Vritra.

Hotentotes. Gunab (malo) y Tsui-Goab (bueno).

Indios algonquinos. Michabo o Manibozho y el príncipe de las ser­pientes.

                   Gran Manitou, cuyo corazón es el Sol, hecho hombre. Su esposa,

                                                     La Luna, trajo la enfermedad y la muerte a la raza.

                   Glooskap y Malsum.

Indios hurones. losheka y Tawiscara.

Incas (Perú). Piguerao (día) y Apocatequil (noche).

Indios iroquois. Enigorio y Enigohatgea (bien intencionado y mal in­tencionado).

Indios Thlinkeet. Yetl y Khanuth.

Tupi-Guaraní (Brasil). Aricoute (oscuridad) y Tamandare (luz).

Australianos. Pund-jel, el águila-halcón (bueno) y el cuervo (malo).

Isleños de Pentecost. Tagar (bueno) y Suque (malo).

Isleños de Bank. Qat y Tangaro Lologong (el tonto).

 

LOS MITOS DE DESMEMBRAMIENTO. En los cuales un dios o semidiós es destrozado en partes diseminadas amplia­mente y posteriormente recogidas.

 

Egipcios. Osiris e Isis.

Griegos. Orfeo y Eurídice.

  Dionisio y Deméter.

  Medea y Pelias.

Finlandeses (poema épico Kalevala). Lemminkainen y su madre.

Rumanos. Frounse Werdye y Domingo de la Santa Madre.

Rusos. Morevna y Koshchei.

Bosquimanos. Luna cortada por el Sol; los trozos dejados crecen.

Indios antis (Brasil). Ver Spence, Dictionary of Non-Classical Mythology, pág. 43.

Algonquinos. El demonio Lox.

Caribes. Cuento de sus ancestros.

Dindje. Cuervo muerto por el navegante.

Indios pawnee. Pa-hu-ka-tawa.

Indios zuñíes. Mujer amada por el Sol se convierte en la madre de mellizos.

Madagascar. Ibonia, juntador y creador de la vida.

Polinesios. Tangaroa y Mani.

 

LOS MITOS DE LA CREACIÓN. En éstos hay casi siem­pre un amplio mundo de aguas, sobre el cual procrea el agente creador, quien mediante el pronunciamiento de una palabra, fuerza de pensamiento (voluntad-poder), o mediante el trabajo físico puro crea la Tierra, o, más bien, la levanta del centro del abismo acuoso.

 

Babilonios. Bel o Marduk forma el cielo y la Tierra de dos mitades del cuerpo de Tiamat.

Persas. Ormuzd (Ahura Mazda), padre y creador.

Griegos. Urano (Padre Cielo) y Gea (Madre Tierra) conciben todas las cosas.

Teutones (Escandinavia). Ginnungagap, el abismo existente. El mundo hecho del cuerpo del gigante Ymir.

Finlandeses (poema épico Kalevala). El águila empolla la tierra.

Hindúes. Brahma, en su encarnación como cerdo, levantó la tierra so­bre sus colmillos desde las aguas y comenzó su trabajo de creación.

Japoneses. Izanagi e Izanami (pareja creadora).

Bosquimanos. Cagn (el mantis que reza) creó el mundo.

Zulúes. Unkulunkulu (el gran creador de ancestros).

Indios ahts (islas Vancouver). Quawteaht era el «constructor de todas las cosas».

Indios algonquinos. Michabo o Manibozho, la Gran Liebre, crea todas las cosas.

Arawaks (Guayana). Aluberi (de Alin «El que hace»).

Indios atapascos. Yetl, el cuervo omnipresente, desciende al océano del cielo y la Tierra se levantó.

Incas (Perú). Ataguju es creador de todas las cosas.

Indios iraqueses. Mujer divina cae sobre la tortuga (tierra).

Mejicanos. Tonacatecutli respira y divide las aguas del cielo y la tierra.

Indios navajos. Ahsonnatli «la Turquesa Hermafrodita» crea el cielo y la Tierra.

Indios de Oregón. Coyote es el creador.

Peruanos. Mamá-cocha (la ballena), «Madre Mar», era la madre de la humanidad.

Pawnees. Ti-ra-wa o A-ti-us (Atius Tirawa) es el creador.

Indios papagos (golfo de California). Coyote o lobo de las praderas actúa como creador.

Indios quiches. Nada sino el mar y el cielo, quietud y oscuridad. Nada sino el creador y moldeador, el lanzador, la serpiente pájaro. Bajo el mar, cubierto con plumas verdes, dormían las madres y los pa­dres. Huracán pasa sobre los abismos, llamada «Tierra», y la tie­rra aparece.

Taculies (Colombia Británica). Dicen que la tierra es barro escupido por la boca de un ratón almizclero preexistente.

Indios tinneh o déné. El perro es el creador.

Tiéntales (Chiapas). Alaghom o Iztat Ix, la que trae el pensamiento —la madre de la sabiduría— creadora de la parte mental o inma­terial de la naturaleza.

Indios zuñíes (Nuevo Méjico). Awonawilona crea el mundo.

 

(Ver capítulo sobre cosmogonía.)

 

LOS MITOS SOBRE EL ORIGEN DEL HOMBRE. Éstos están estrechamente ligados a los mitos de la creación. El hombre está normalmente hecho de arcilla o «polvo de la tierra» por un ser sobrenatural, que a veces humedece la arcilla con su propia sangre o sudor y le otorga el «aliento de la vida». A veces hay una crea­ción anterior de hombres de madera, que son deficientes.

 

Griegos. Prometeo hace al hombre y a la mujer, Deucalión y Pirrha.

Hindúes. Brahma o Prajapati hace al hombre.

Indios americanos (generalmente). El hombre ha evolucionado de los coyotes, castores, monos, o brotado de las cuevas.

Aztecas. Después de la destrucción del mundo Xolotl desciende a Mictlan y trae un hueso de una raza extinguida. Los dioses lo sal­pican con sangre y de él emergen los progenitores de la presente raza.

Hurones. loskeha hace al hombre.

Indios karaya (Brasil). Kaboi condujo a sus ancestros desde el Mundo Subterráneo.

Peruanos. Apocatequil desentierra hombres del Mundo Subterráneo con una pala de oro.

Quiches (América Central). Los dioses en concejo crean al hombre. Al principio hacen hombres de madera, el resto de los cuales se convierten en monos. Entonces crean a la raza actual a partir del maíz amarillo y blanco.

Indios zuñíes. Yanauluha conduce a los hombres desde el Mundo Subterráneo al mundo del día.

Bosquimanos. El hombre salió de una cueva. Zulúes. El hombre salió de camas de juncos. Australianos. Pundjel hace dos hombres a partir de arcilla, uno con pelo liso y otro con pelo rizado (corteza). Baila alrededor de ellos y respira vida dentro de ellos.

Maoríes (Nueva Zelanda). Tiki hace el hombre a partir de la arcilla.

Polinesios (Mangaianos). La mujer de los abismos hace al hombre desgarrando su lado derecho un trozo de carne, que se vuelve Vatea, padre de los dioses y los hombres.

 Melanesios. Qat hace al hombre.

 

LOS MITOS DEL ORIGEN DE LOS HÉROES

 

Babilonios. Cuento de Sargon.

Hebreos. Cuento de Moisés.

Griegos. Perseo, hijo de Danaé. Su padre Zeus descendió en un chu­basco de lluvia dorada. Hércules, hijo de Zeus, quien engaña a la madre de Hércules, simulando ser Anfitrión, su marido ausente.

Romanos. Cuento de Rómulo.

Celtas. Sagas y romances de Arturo, Merlín y Beowulf.

Indios. Saga de Rama, en el Ramayana.

 Mejicanos. Uitzilopochtli, mito de su nacimiento.

Quiches. Hun-Apu y Xbalanque en el Popol vuh.

 Peruanos. Ataguju, el creador, concibe a Guamansuri, quien seduce a una mujer, que pone dos huevos. De ellos emerge Apocatequil y Piguerao. Apocatequil era príncipe de la maldad y el héroe peruano más respetado.

 

(Ver también Mitos Culturales para más ejemplos.)

 

LOS MITOS DEL ROBO DEL FUEGO. En los cuales un ser sobrenatural — normalmente un pájaro — roba fuego del cielo y lo trae a la Tierra para beneficio de la humanidad.

 

Griegos. Prometeo.

Vedas. Matarisvan.

Bretones. Reyezuelo de la cresta dorada.

Campesinado normando. El reyezuelo.

Indios ahts (isla Vancouver). Quawteaht.

Indios atapascos (noroeste de América). Yetl el cuervo.

Indios cahrocs y navajos. El coyote.

Tribu murri (Gippsland, Australia). El hombre que se vuelve pájaro.

Thlinkeets (noroeste de América). Yetl el cuervo.

Neozelandeses. Mani.

Isleños de Andamán. Un pájaro.

 

LOS MITOS CULTURALES. LOS MITOS DEL ORI­GEN DE LAS ARTES DE LA VIDA. Un dios o héroe cultural enseña al hombre las artes útiles. Las figuras sobresalientes en es­tos mitos son:

 

Egipcios. Osiris.

Babilonios. Oannes.

Griegos. Prometeo, Baco, Cadmo.

Celtas (irlandeses). Nuada de la Mano de Plata.

Teutones (Escandinavia). Wieland el herrero.

Japoneses. Okikurimi.

Bosquimanos (Sudáfrica). Cagn.

Zulúes. Unkulunkulu.

Algonquinos. Michabo o Manibozho.

Indios antis (Brasil). Hijo de Ule.

Arawaks. Kamu.

Carayas. Kaboi.

Caribes. Tamu (abuelo).

Cherokees. Wasi.

Chiapas. Votan.

Hurones. loskeha.

Maya (Yucatán). Itzamná, Kukulcan.

Mejicanos. Quetzalcoatl.

Tribus del Orinoco. Amalivaca.

Paraguayos. Zumé.

Peruanos. Manco Ccapac; Viracocha surge de las profundidades del lago Titicaca en una misión civilizadora. Toltecas. Hueymactzin.

Australianos. Pund-jel.

Melanesios. Qat.

 

LOS MITOS DE LOS TABÚES. Los mitos que relatan la existencia de, origen de y necesidad de ciertos tabúes o cosas prohibidas.

 

Hebreos. Adán, Eva, y comer la manzana.

Griegos. El mito de Cupido y Psique.

  Acteón convertido en ciervo por observar a Artemisa mien­tras se bañaba.

Teutones (Escandinavia). Lohengrin y Elsa (nombre tabú).

Ningphos (Bengala). Piensan que se vuelven mortales bañándose en aguas tabúes.

Australianos. La muerte introducida por la mujer yendo a un árbol tabú.

 

LOS MITOS DE LA MUERTE. Para explicar la muerte, con­siderada por algunas razas salvajes como no natural. Normalmente se supone que se ha quebrado alguna costumbre o tabú, o descui­dado o administrado mal algún ritual, y a esto ha seguido la muerte. Las razones dadas por las diferentes razas son las siguientes:

 

Griegos. La muerte viene por levantar la tapa de la caja de Pandora.

Hindúes. Yama es pionero en el Otro Mundo.

India Austral. Muerte (serpiente) muerde al hombre mientras Dios duerme. Dios hace que el perro eche a la serpiente; así el perro aúlla ante la aproximación de la muerte.

Ningphos (Bengala). Creen que se vuelven mortales bañándose en aguas tabúes.

Bosquimanos. La madre de la pequeña liebre es muerta. La Luna golpea a la liebre sobre su labio, partiéndolo en dos, y le dice que su madre está realmente muerta y no volverá a vivir como lo hace la Luna.

Hotentotes. La Luna envía la liebre a los hombres para contarles que vivirán otra vez como lo hace él (la Luna), pero la liebre olvida el mensaje y dice a los hombres que seguramente morirán, por cuya equivocación la Luna hace un agujero en su labio quemándolo.

Namaquas. La liebre y la madre de la Luna.

África Central. Sueño desconocido; mujer ofrece enseñar al hombre cómo dormir; sujeta sus narices; el hombre nunca se despierta; muerte hecha fácil.

Hurones. Ataensic (la Luna) destruye a los vivos.

Australianos. Mujer se acerca al árbol prohibido.

Nueva Zelanda. Mani no fue bautizada adecuadamente.

Isleños de Fidji. La Luna deseó que el hombre muriera y viviera otra vez como ella misma, pero la rata se opuso, y el hombre muere cuando lo hacen las ratas.

Polinesios. Mani intenta pasar a través de Noche, un pequeño pájaro cantor.

Isleños de Banks. Qat, Mate, Panoi y Tangaro el Tonto. Tangaro el Tonto es puesto a mirar el camino seguido por la Muerte, que el hombre puede evadir, pero comete el error de señalar al hombre el camino a Hades como el camino del mundo superior. Entonces los hombres tienen, necesariamente, que seguir este camino a Pa­noi y la muerte.

Isleños de Pentecost. Tagar hace que el hombre muera por sólo cinco días y viva otra vez, pero Suque los hace morir para siempre.

Isleños de Salomón. Koevari recupera la piel mudada.

 

LOS MITOS DEL ALMA. (1) En que se encuentra la idea de que la vida, el corazón o el alma pueden ser separados de una persona como símbolo de vida o índice de vida, y tanto como se mantengan a resguardo u ocultos su dueño es inmortal. (2) Otros mitos relacionados con el pasaje del alma al Otro Mundo.

 

Egipcios. Cuento de los dos hermanos.

Hebreos. Sansón y Dalila.

Griegos. Meleager y la marca de fuego.

 Misus, rey de Megara, y su pelo púrpura.

 Almas llevadas a la otra orilla por Caronte.

Romanos. Silvia y el hijo de Marte.

Hombres de Yorkshire. «Brig o’ Oread, nae braider than a thread.»

Mahometanos. Llegan al paraíso a través del puente hecho de un solo cabello.

Cingales. Cuento de Thossakin, rey de Ceilán, quien lleva su alma en una caja cuando fue a la guerra con Rama.

Ainu (Japón). El «inao».

Indios tinneh o déné. Etwa-eke y su piedra.

Malayos. Tronco de árbol a través del lago hirviente hasta la «Isla de los Frutos».

Esquimales. Kujanguak y su mechón de vida (cabellos).

Universal. Creencia en árboles de nacimiento.

 

LOS MITOS DEL FUEGO. En los cuales el mundo es destruido por el fuego.

 

Romanos. Séneca (Ver Natur. Questiones, III, Cap. 27).

Hebreos. Creencia bíblica.

Teutones (Escandinavia). El «Voluspá»: «El Sol se volverá oscuro, la tierra se hundirá en las aguas, las estrellas brillantes se apagarán y llamas altas treparán al mismo cielo.»

Algonquinos. Michabo taconeará con su pie, las llamas devorarán la tierra y sólo unos pocos elegidos (probablemente un par) queda­rán para repoblar la nueva tierra.

Arawaks (Guayana y N. Brasil). Aimon Kondi.

Aztecas. Apagaban todo fuego en la última noche de cada ciclo de cincuenta y dos años. El sacerdote hacía un nuevo fuego por fric­ción. Si esto fallaba el fin del mundo había llegado.

Mayas. El mundo sería destruido por un fuego que lo devoraría y a los dioses con él.

Peruanos. Amantas enseñó que algún día un eclipse ocultaría el Sol para siempre, y Tierra, Luna y estrellas serían envueltas en llamas devoradoras.

Tupi-Guaraní (Brasil). Monan, Irin Magé.

 

LOS MITOS DE LAS INUNDACIONES. Un gran diluvio en que los cielos o la Tierra, o ambos, son sumergidos en el agua y todas las cosas vivientes ahogadas, con excep­ción de un individuo o familia favorecidos por los dioses o dios.

 

Egipcios. Tem, Temu, Atem, Atmu.

Babilonios. Ut-Napishtim, el Noé babilonio.

Hebreos. Noé.

Persas. Yima.

Griegos. Deucalión y Pirra.

Teutones (Escandinavia). Bergelmir e Ymir.

Hindúes. Manu, hijo del dios Sol Vivasvat.

Indios ahts (isla Vancouver). Wispohahp.

Indios algonquinos. Michabo o Manibozho.

Indios antis (Brasil). Yurukares.

Arawaks. Sigu, Marerewana.

Indios Aschochimi (California). Coyote.

Caribes (Antillas). El ibis.

Indios haré. Kunyan «el inteligente».

Mejicanos. Atonatiuh (el Sol-Agua) desciende sobre la Tierra.

Muiskas (Bogotá). Chia o Chin, la Luna, inunda tierra por des­pecho.

Peruanos. Recreación luego del diluvio en Tiahuanaco.

Tupi-Guaraní (Brasil). Monan, Irin Magé.


LOS MITOS DEL SOL. Las figuras principales en los mitos del Sol son las siguientes:

 

Egipcios. Ra y Horus.

Acudíaos. Amar-utuki o Amar-uduk.

Babilonios. Merodach y Shamash.

Griegos. Apolo (Helios) y Faetón.

Celtas. Lug.

Hindúes. Agni.

Aztecas. Piltzintecutli.

 

LOS MITOS DE LA LUNA. Éstos están estrechamente rela­cionados con los mitos de las inundaciones. En muchos mitos in­dios se dice que los diluvios han sido provocados por la caída de la Luna sobre la Tierra. Casi siempre ocupa el sitio de diosa del agua, la humedad, el rocío, la lluvia y la niebla. La Luna y el agua son ambas madres míticas de la raza humana.

 

Egipcios. Isis. Todos los males eran atribuidos a su enfado.

Babilonios. Sin, el dios-Luna.

Griegos. Selene.

Romanos. Diana o Luna.

Algonquinos. Luna, noche, muerte, frío, sueño y agua (misma palabra).

Aztecas. Constantemente confundidos Citatli y Atl (Luna y agua). Describían a la Luna de dos formas: repartidora benéfica de cose­chas y descendencias, diosa de la noche, humedad, frío, agua, miasmas y sueño; el mellizo de la Muerte. También conocida como Metztli, Yohualticitl o Teciztecatl.

Indios brasileños. Las madres protegen a los niños de los rayos que se dice causan enfermedad.

Hidatsa. Midi es tanto la Luna como el agua.

Hurones. Ataensic es la Luna (también el agua).

Muiskas. Chia, la Luna, inunda la tierra por despecho.

Peruanos. Mana Quilla.

Bosquimanos. El Sol corta a la Luna en partes, pero deja un trozo del cual crece una nueva Luna completa, y así sucesivamente.

 

LOS MITOS DE LAS ESTRELLAS. Tanto en los mitos pri­mitivos como en los recientes las estrellas son metamorfoseadas como hombres, mujeres o bestias; en algunos casos ancestros, en otros dioses. La creencia de que el bueno al morir se vuelve estre­lla está muy difundida.

 

Egipcios. Plutarco fue señalado Isis y Osiris en el cielo.

Babilonios. Muchos dioses son representados por estrellas. La astrología babilonia favorecía la evolución de dioses en pla­netas.

Griegos. Las Pléyades son niñas jóvenes.

Castor y Pólux son hombres jóvenes.

Hindúes. Prajapati y su hija se vuelven constelaciones.

Bosquimanos. Metamorfoseaba hombres.

Americanos (Indios Chinookes, costa noroeste). Aqas Xenas Xena.

Indios (Norteamérica). Osa Mayor es un oso.

Mejicanos. Quetzalcoatl se vuelve un planeta —nuestro Venus.

Peruanos. Bestias, dioses antropomórficos y estrellas se confunden.

Esquimales. Ven a las estrellas como ancestros.

Australianos. Las Pléyades son niñas jóvenes.

Castor y Pólux son hombres jóvenes.

 

Los mitos de estrellas de Sudamérica no han sido incluidos en esta lista debido a que se ha hecho referencia a ellos de forma completa en el texto.

 

LOS MITOS QUE EXPLICAN COSTUMBRES O RI­TOS (mitos etiológicos), como la creencia general de que el agua es la madre de todas las cosas. Esto explica sean sagrados fuentes, lagos y ríos, el bautismo, etc. Sólo pueden darse pocos ejemplos.

 

Griegos. Mito de Dionisio y Penteo, para explicar los festivales del primero. Ver Eurípides, The Bacchoe.

A-Kikuyus (tribu bantú, al este de África). Para explicar sacrificios a Ngai (dios lluvia).

Todas (Sur de India). Para explicar por qué el granjero sagrado sacri­fica becerros a Notirzi.

Indios pies negros. Para explicar la danza del Sol.

Indios pawnees. Para explicar la danza de la calavera, la danza del bú­falo, la danza del oso (mitos dramatizados).

Tribus wiradthuri (Australia). Dhuramoolun y el rugido del toro.

Casi universal. La creencia en fantasmas explica los ritos funerarios para prevenir el regreso del fantasma.

 
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