Mitologias
  Historia de Krynn: Era del Nacimiento
 

Era del Nacimiento

     La historia comienza con la creación del mundo. Astinus transcribió los sucesos de esta era de los Discos de Pakafhas, llamados así por un temprano historiador y líder religioso.

"Los acontecimientos ocurridos en esta era no pueden fecharse en un año específico, ni siquiera en un siglo concreto. Es probable que la medición del tiempo se hiciera, durante aquel período, conforme a unas pautas incomprensibles para el hombre" (Astinus de Palanthas)


Antes del Comienzo...Hay caos, sin forma, sin propósito. Un enloquecedor silencio cubre los remolinos de niebla.

Despertar del Gran Dios Fuera del desorden, existe pensamiento y ser: Caos. Con manos celestiales, el dios dibuja los planes para un nuevo reino y los escribe en su tomo divino, el Tobril.

Despertar de los Dioses. Desde el Más Allá, Caos llama. Dos divinidades responden: una de la luz y otra de la oscuridad. El rey y la reina de los dragones, Paladine y Takhisis, buscan grandeza en el desorden y abandonan sus enrevesadas luchas.Los dioses emergen de un Caos arremolinado. Apropiándose de los reinos de este Caos, establecen un equilibrio.

Gilean Convocado. Caos convoca a una tercera figura: Gilean, el gran sabio. Gilean es digno de sobrellevar el plan del Gran Dios para el universo. Y Gilean se convierte en el plan, y el plan se convierte en todo lo que él es. El conocimiento de toda la creación le convierte en un dios. Recibiendo el Tobril, Gilean se compromete a servir de Balanza entre el Bien y el Mal para siempre. Entonces Caos parte hacia el Vacío, para que el plan se realice. La creación está a punto de comenzar. La confusión pierde carácter y sucumbe al triunvirato del Bien, el Mal y la Neutralidad.

Llegan los Compañeros de los Dioses.  Juntos, los tres pronuncian sus palabras divinas, y esta vez, muchos responden. Aparece Majere, que es esperanza y sueños; Chislev, la esencia de la naturaleza; Sirrion, la llama ondulante; Reorx, la forja; y Mishakal, la luz de vida y compasión. Pero ellos no saben como modelar el Caos.
     Reorx, el más poderoso de los nuevos dioses, dice, "Dar parte de vosotros mismos para que pueda remodelar el Caos". De los dioses, Reorx forja un poderoso martillo y golpea el Caos. Según va trabajando, las chispas que despide el Martillo de
Reorx cristalizan en los astros del cielo. Con yunque y martillo se moldean mundos, que se dejan enfriar y reposar. Los espíritus de las razas cantan y danzan entre las recién acuñadas estrellas.

Surge el Hogar de los Dioses. Reorx da forma a los hogares de los dioses y de aquellos que vendrán más adelante. Un día los hombres verán estos hogares divinos y los llamarán constelaciones.

Creación de Krynn. Reorx forma un gran globo y lo suspende en los cielos para que se enfríe. Paladine y Takhisis le ayudan a separar la tierra de los mares, la luz de la oscuridad, y el cielo de la tierra. Los otros dioses aportan a Krynn las plantas, las bestias, las estaciones, el clima, e innumerables bellezas. Finalmente, Reorx modela un sol para que brille sobre el mundo, lunas para iluminar la noche, y otros planetas para acompañar al nuevo mundo.

Los Dioses Modelan los Dragones. Los dioses meditan sobre las criaturas que deberían dominar su mundo. Takhisis dice, "Permitidnos crear soberanos a nuestra imagen, que sepan quienes son sus creadores y nos obedezcan".
     "Sí, permitidnos crearlos a nuestra imagen", dice Paladine, "pero permitidnos que aprendan a amarnos".
     Los dos dioses se unen, y de sus esencias Paladine dibuja las líneas de la furia elemental, espíritus de enorme poder. Reorx crea cinco cáscaras para esos espíritus con los materiales base de la tierra. Dentro de estos caparazones los cinco obtienen forma, y Mishakal los hace fértiles para que se multipliquen. Sin embargo, en un gran acto de villanía, Takhisis planea corromper sus naturalezas, deslustrando sus metales y poniendo los dragones a su servicio.

Los Dragones del Bien son Creados. Paladine lamenta la pérdida de sus hijos. Vuelve a Reorx, el cual erige cinco monumentos de metales preciosos a los dragones perdidos. Añorando a sus hijos, Paladine insufla vida en las estatuas de oro, plata, cobre, bronce y latón.

Guerra de Todos los Dragones. Enfurecida, Takhisis llama a Hiddukel, la serpiente de dos cabezas, Chemosh, el dios de la traición y los muertos vivientes, y Sargonnas, dios de la venganza. Los nuevos dioses traen la guerra a la faz de Krynn. Dioses, dragones, bestias del mundo (incluso la propia luz y oscuridad) luchan por la tristeza de Paladine y por la envidia de Takhisis. La batalla libera una terrible devastación sobre el mundo.
     Viendo el daño que han causado, los avergonzados dioses prometen parar sus enfrentamientos, y se retiran al Más Allá. Cada cosa vuelve a su lugar: la luz a la luz, la oscuridad a la oscuridad, y el gris al gris. Allí viven durante eones, y las alianzas formadas en este silencio crean hijos divinos: los dioses menores.
     De Paladine y Mishakal nacen dos hijos: Kiri-Jolith, campeón de la justicia, y Habbakuk, pleno de vida. La canción de la creación aumenta en su nacimiento, y Habbakuk sonríe. Su sonrisa aumenta y trae a la vida a un compañero de juegos, Branchala.
     De Takhisis y Sargonnas nace la caprichosa y violenta Zeboim, dueña de las tempestades, el clima, y los oscuros mares. Con la ayuda de Chislev, Gilean crea un hermano para su propia sombra. Este es Zivilyn, el Árbol de la Vida. Se convierte en amigo de Gilean y en el consorte de Chislev.
     Ahora, solamente Sirrion no tiene consorte. Por ello, comienza a esculpir una compañera del más fino alabastro, adornándola con metales preciosos y gemas. Cuando abraza la acabada escultura, el fuego de su pecho da vida a la piedra. Así nace Shinare. Pero su laboriosidad y pragmatismo se opone a la naturaleza de su escultor, lo que destina a los dos a luchar a lo largo de los tiempos.

Las Estrellas son Reclamadas. Al silencio que rodea Krynn llega el sonido de la armonía. Reflexionando sobre la canción celestial, los dioses retornan para encontrar que las brillantes estrellas viven. Son las partículas divinas que Reorx permitió que saltaran de su martillo en la creación del mundo. Los dioses desean estos innumerables santos espíritus, y rápidamente olvidan su promesa de no volver a luchar.

La Guerra de Todos los Santos. De nuevo, la guerra estalla en los cielos, y el firmamento se estremece. Los tres reinos divinos combaten para obtener el control de los espíritus en embrión. Los dioses de la luz pretenden alimentar y guiar a los espíritus de las estrellas y conferirles poder en el mundo físico, encaminándoles hacia el Bien absoluto, mientras que los dioses de la oscuridad pretenden atraparlos, controlarlos y sojuzgarlos en un servilismo sin fronteras. Los dioses de la neutralidad se esfuerzan en liberarlos y buscan solamente que sean libres para elegir su propio destino y puedan actuar según sus propios criterios.. Los vientos y las olas, los hielos y los fuegos provocan la desolación del desgastado mundo de Krynn.

La Balanza es Restaurada. Escuchando la batalla, el Gran Dios vuelve del Vacío, encolerizado. Proclama que cada familia de dioses ofrezca a los espíritus un regalo, y después los dejen a su albedrío. Los dioses de la luz dan a los espíritus cuerpos físicos para dominar el mundo. Los dioses de la oscuridad les dan la debilidad, el deseo, y la mortalidad. Por último, los dioses neutrales les dan la libertad, para crear su propio destino.

Época del Nacimiento. Entonces los dioses crean las primeras tres razas de la tierra. Las deidades del Bien modelan a los elfos a partir de los árboles de los bosques. Estilizados, individualistas, y longevos, los elfos son uno con la naturaleza. Utilizan el poder de la vida para remodelar la tierra a su gusto. Pero aunque el pueblo elfo puede transformar el mundo, ellos cambian muy poco con el paso del tiempo.
     Los dioses del Mal crean a los ogros a partir del esqueleto del mundo. Este pueblo tiene la robustez, belleza y frialdad de la piedra. Los ogros son creados para acatar el mandato y la absoluta obediencia, viviendo según las órdenes de Takhisis y de otros dioses del Mal.
     Finalmente, los dioses de la Neutralidad crean a los humanos a partir del barro y las aguas de Krynn, haciéndolos maleables pero temporales. Este pueblo de corta vida tiene gran potencial para el Bien o el Mal, y la gran libertad para elegir entre ambos. Su corta vida les hace actuar rápidamente, dando movimiento al péndulo de la historia y una balanza dinámica para el mundo.
     El Gran Dios también crea hijos de Krynn, guardianes de las bestias y de la tierra. El Gran Dios crea centauros y sátiros, pegasos y grifos, unicornios y quimeras. Estos (así como otras razas, algunas extinguidas de la faz de Krynn) eligen , de acuerdo a su naturaleza, proteger sus tierras. Se otorga el dominio de la tierra creada a
gnomos, elfos, ogros, dragones y humanos. Las razas se multiplican rápidamente y reclaman para sí las diversas regiones. Los otros pueblos arrinconan a los hombres en confines desiertos y apartados, y los olvidan por completo.

Llegada de los Últimos Dioses. Para sellar su acuerdo de jamás volver a luchar sobre Krynn, cada familia de dioses crea un hijo para bendecir al mundo con magia. Solinari, hijo de la luz, gobierna la magia curativa y constructiva. Lunitari, hija de la Neutralidad, gobierna la magia ilusoria y transmutadora. Y por último, como hijo de la oscuridad, Nuitari controla la magia de la destrucción y la dominación. Cada nueva deidad toma como símbolo una de las tres lunas de Krynn.

 

 

 
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